Si algún dia soñé con verte disfrutar de mi cuerpo como un bailarina que me danza su ritmo cardíaco en mi cara con su cara de locura y felicidad que solo una risa de color verde hace temblar mis rodillas en las calles que vieron caminar tu mano tomada de la mía sin un lugar fijo de donde llamar a casa, de donde esperar un semáforo en rojo que haga parar mi movimiento con sentido contrario al reloj que anuncia la hora de mi muerte por hoy, mi muerte en sueño y poesías que son parte de mi metáfora descarriada y a la vez llevada por la cruz de malta que surca un espacio en la estrella de belén que muestra el punto exacto donde fuimos creados con un suspiro de agitación verbal que culmina cuando solo un adiós es el frió sentir que deja caer su roció en los mensajes que retumban en mis ojos y me hacen temblar y recordar como agitas tus olas contra mis rocas mojadas por el esfuerzo, el gozo y el placer de hacer caer tantas veces que implores perdón por haberme conocido en blanco sin tiempo, rápido y fugaz como un rayo que sale de la tierra y llega a una hipernova insertada en tu pecho cristalino con un mapa mundial que muestra tu tesoro con un dragón de demencia en tu cuarto. Lugar único con nubes adornadas de tu intimidad, una música que suena en un radio tan antiguo y tan suspicaz como las melodías que nuestras quijadas al cruzar nuestras lenguas calculadoras logran explicar cuando nos vemos frente a frente.
Espero verte en mil tresientos setenta y siete millones de nada, de nada, de nada, odio el tiempo y su derivado y por más que le de cuerda a mi reloj sé que será tan pronto como una foto que refleja la perfección que tú y yo logramos una vez, en un segundo, en un beso eterno y transportador de vidas y sabores que ambos mostramos con estelas y mantos de soberana complicidad, gracias por acogerme y dejarme ser tu cómplice en la ley que hoy separa mi tranquilidad de tu calma, de mi cuerpo y tu cama.

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